Espejos


En este tiempo comedido lo necesariamente obsceno, es el verbo de la emoción y la carne. La grafía de todos los flujos y no la asepsia de lo aceptable, y enfrentar la otra piel, aquello que desconocido rota a la velocidad de los propios abismos. Y descubrirse entre los escombros que somos tras o en la  caída. 
Convocar al otro, no es más que la búsqueda de los mundos frente al espejo... Y no es hallar lo que nos salve, quizás tan solo sea reconciliarse.

2 comentarios:

  1. No creo que exista mayor claridad que esa: convocarnos ante el espejo, convocar al otro para reconciliarnos con los mundos que se rompen y la salvación que no llegará.
    Da gusto reconocerte y hallarte en la misma obscenidad necesaria!!!

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  2. En la primera lectura pensé que se trataba de un espejismo.
    En la segunda, y más aún en ulteriores, ya vi que, aun sin tratarse de encontrar un oasis, lo que creo que subyace era sobre el reencontrarse con la parte que uno/a presenta hacia fuera en lugar de quedarnos en la que pensamos que somos. ...Y atreverse a firmar treguas entre ambas, por muchas diferencias que tuvieren, pues caras son, de una misma moneda.

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