Coartada


En el sigilo de la madrugada abierta en paso, en la ola fatídica en retirada, escupida ya, su rabia lunar, el ahora, y la desconcertante dejadez de los pasajes asolados, donde florece la espuma delatora que pende entre los labios preñando el amanecer de malvas.

¿Sabes..? El aroma de tu cuerpo es la coartada del abrazo.

6 comentarios:

  1. ¿Qué hacer con los abrazos adulterados de aroma impropio e inapropiado? ¿Qué hacer con los amantes edulcorados? Donde se fija un olor es fácil justificar un recuerdo.

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    1. Estan bien las vertientes de tus dudas, abiertas a la reflexión, en el espejo del otro.
      Es curiosa la utilización de ese verbo (hacer)frente a la imperante vida viniendonos encima... sucede, y abrir interrogantes quizá solo sea como la mano intentando atrapar el porque del aire.

      Si, olisquear el aire tras lo ansiado y hallado, sera recordarse.

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    2. El poco olfato tiene como consecuencia el olvido. No oler el amor es el resultado lógico de una humanidad que pierde los sentidos en pos de una indefinida abstracción (poca fragancia para una sudoración indiferente). Tienes razón, un cuestionamiento es una forma de sugerir sin el menoscabo de una respuesta. Sin embargo, los recuerdos más perdurables, peculiares -diría yo-, no son los que huelen a sexo sino los que se aferran a la infancia.
      Husmear es el oficio del poeta, razón por la cual intentamos atrapar reminiscencias.

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    3. Pues me mola más este verbo tuyo apostando por el menoscabo, he de decir.

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  2. esa última frase es de temblor absoluto.
    un abrazo.

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