Ascuas



Y que las uñas hieran el cielo mismo de mis días, que aventada en la herida arda ya el ascua pálida de algunos poemas, como sarmientos de hiedra abrazando el fuego en su consumación.

Embarquemos pues, tras quemar las naves, en la fría obscenidad del desencanto.

4 comentarios:

  1. Hay que entrar en tu blog pulsando "lo entiendo y quiero permanecer".
    Se puede zarpar después del desencanto y el fuego de los embarcaderos con unas nuevas velas y viento a favor. Si es así, la obscenidad debe quemarnos.

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  2. No lo has podido decir con más poesía...hoy tengo unos tirones musculares a la altura de la cintura...una vulgaridad en la espalda...¡Por el amor de Dios! eres vidente...

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