Instantánea





De cuando los espacios se detienen en la luz queda el leve centelleo en la memoria.

 El retrato de un instante que es devorado por la inmediatez.

Una y otra vez




Difundir el dolor como forma de evidenciar la vida propia o ajena, pudiera ser el impulso que hace al escritor. 

 Los beatos aseguran que en ocasiones sangran, sudan y lloran las palabras, que estos tenues embalajes acaban conteniendo hasta lo voluble del aire. Así que yo, las nombre mi patria ante ciertos arrebatos de desolación, mi patio de recreo y esquina de amparo al vagabundo. 
Desprendían en ocasiones ese olor entre rancio y dulzón de lo consumado. Solían acudir cuando el sexo embebido de nostalgia se agitaba parapetado tras la poética, entonando ayer, ensalzando mañanas.  Si, más allá del  alter ego que acompaña a cada escritor, bulle un gran cobarde, tan lleno de necesidades que empuña la generosidad del verbo, aspirando así al espacio común donde revindicar su hambre. Ansia de reconocimiento, el bálsamo contra el festín de soledades que pueblan la mente.

Una y otra vez, los mismos trasfondos en las historias y sus diferentes atuendos, los mismos habitantes del subconsciente buscando la redención en la obtención, y esto se repite desde el primer sonido emitido, desde el primigenio concepto que se logro balbucir y alcanzo el entendimiento del otro.
  
¿Donde fueron a parar mis palabras? Han dejado apenas la estela tras su fuga al reencuentro con la identidad.


Cortar la cuerda




Maldita sea, jefe, me agrada demasiado
como para no decirlo.
Ud. lo tiene todo
excepto una cosa: Locura.
Un hombre necesita
un poco de locura, o si no...

¿O si no?

Nunca se atreve
a cortar la cuerda y a ser libre.


Zorba El Griego

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...