Sin orden, desconcierto

Sebastian Paul - Birth


Mojarse las pestañas del relente, proyectar trascendencia, filamentos sacudiendo el instinto, internarse en el requiebro del cuerpo ajeno, la noche se acartona como el deseo expuesto a la intemperie en la ropa interior.
Remordimientos, piojos que asolan a los indigentes del afecto. Sórdidos objetos emcumbrandos de encantos, palabras palabras, senos lacerados que no sacian la sed ni la bacanal de hambres. Tinta, relicario, pretender lograr la invulnerabilidad de los labios del ahogado, y cantar, sobre la futilidad de la mariposa, delirio, vida que reposa sobre el hocico del cocodrilo.

Tal vez se te olvido bailar hasta que se deformen los caminos, antes que la vejez demenciada se vanaglorie de estar acariciando tu sexo.
Bestias bulímicas, dulce catatonia, vaselina, y heridas al sol hasta lograr la simetría de la llama que oscila dejándose en el aire.
¿De qué hablo? No sé, pensé que hoy era martes.

Anotación

Vicios, dame sutiles vicios que erosionen la epidermis del dolor... Rotar, de nuevo, enloquecidamente, hasta que la pregunta renazca en respuesta.
¿Sabías que mejor corona sobre el amante que laurel sobre poeta? Pues anotalo.

Instantánea de un dia de lluvia, Bilbao

Es el momento tardío de una imagen preciosa. Un excluido, un desheredado, tal vez un desertor imbuido en su huida, con los ojos prendidos, ahí, en medio del frenesí de la ciudad, tomándose tiempo para lo que a ojos de muchos resultaría absurdo, alimentar gaviotas y palomas.

Es el momento tardío de una imagen preciosa, de un loco lanzando pedazos de pan a los cielos, y decenas de aves revoloteandole mientras sonríe, como si le sobrevolarán todos sus sueños, frenéticos, inaprensibles.

¿Debería posicionarme en esta historia sobre quien son los buenos, quien los malos?



Me hiere todo aquello que atenta a lo humano. Me duelen los niños palestinos con sus vidas sesgadas, sus madres, sus padres yaciendo ensangrentados dejando una nueva generación de huérfanos infectados de rencor. Me duele la gente humilde que se ven avocados a abandonar sus hogares para no morir entre fuegos cruzados. Todos aquellos que pasaron a ser poco más que victimas colaterales en cruzadas armadas por intereses económicos.También los que ponen en riesgo sus vidas cruzando mares, huyendo de países saqueados y manipulados, que se dejan en manos de las mafias apostando por un futuro a bordo de un cayuco.. Me duelen todos los que abandonaron las ganas de vivir expoliados por un sistema económico sin alma. Me duelen todas aquellas personas a las que les arrebataron su mañana en las torres gemelas, en los trenes de Madrid, los que silenciaron por utilizar el humor para evidenciar el gran absurdo de los extremos. Me duele paris hoy.


Me hiere todo aquello que atenta a lo humano, así que.... yo siempre he tenido claro mi bando.

Rumor



Ya porqué fuera tu abdomen el rumor de la arboleda donde se despereza cada amanecer, que mis yemas extrañan juguetear a increpar la ternura hasta volverla flama. Y colgarme, en tus ojos, hasta desentrañar lo que la boca calla, y reconocerte, una y otra vez.

Agárrame, durmamos otra vez.

Instantánea





De cuando los espacios se detienen en la luz queda el leve centelleo en la memoria.

 El retrato de un instante que es devorado por la inmediatez.

Una y otra vez




Difundir el dolor como forma de evidenciar la vida propia o ajena, pudiera ser el impulso que hace al escritor. 

 Los beatos aseguran que en ocasiones sangran, sudan y lloran las palabras, que estos tenues embalajes acaban conteniendo hasta lo voluble del aire. Así que yo, las nombre mi patria ante ciertos arrebatos de desolación, mi patio de recreo y esquina de amparo al vagabundo. 
Desprendían en ocasiones ese olor entre rancio y dulzón de lo consumado. Solían acudir cuando el sexo embebido de nostalgia se agitaba parapetado tras la poética, entonando ayer, ensalzando mañanas.  Si, más allá del  alter ego que acompaña a cada escritor, bulle un gran cobarde, tan lleno de necesidades que empuña la generosidad del verbo, aspirando así al espacio común donde revindicar su hambre. Ansia de reconocimiento, el bálsamo contra el festín de soledades que pueblan la mente.

Una y otra vez, los mismos trasfondos en las historias y sus diferentes atuendos, los mismos habitantes del subconsciente buscando la redención en la obtención, y esto se repite desde el primer sonido emitido, desde el primigenio concepto que se logro balbucir y alcanzo el entendimiento del otro.
  
¿Donde fueron a parar mis palabras? Han dejado apenas la estela tras su fuga al reencuentro con la identidad.


Cortar la cuerda




Maldita sea, jefe, me agrada demasiado
como para no decirlo.
Ud. lo tiene todo
excepto una cosa: Locura.
Un hombre necesita
un poco de locura, o si no...

¿O si no?

Nunca se atreve
a cortar la cuerda y a ser libre.


Zorba El Griego

Suerte



Remmi - Star Spangled



Alcanzar la ternura tras observar la sonrisa burlona del que ignora que toda partida concluye, es un estado... un reverencia ante lo accidental. 
Si, sostener con mimo el destello triunfal que acompaña a la caprichosa fortuna, no es más que la cesión de las propias aspiraciones de victoria.



No necesite vencer, me apeteció nutrir la necesidad de conocimiento, el dejar ir mi curiosidad por lo que creías ser y tender mi mano como si de un espejo se tratara. Un acto cruel y generoso a partes iguales. 

Prenderte, con la desnudez de mi animo, invitarte a alcanzar el desdén frente al juicio del otro al alto precio de corroborar lo que vislumbraba en ti, para después verte avanzar, hacia lo previsible, presumiendo que serias la huella que supura ausencia. 

Gracias por divertirme, por tener la generosidad de ceder tu cosmos lleno de referencias, de anotaciones en lo inacabable, de prestamos, por cederlos al desorden.

Las historias se repiten una y otra vez, la voluntad es apenas un propósito para la mayoría, una capacidad infrecuente en las constantes recaídas en los patrones. 

Suerte amig@, no te olvides de nuevo.


Anotaciones


Despertar, de nuevo, regresar desde la apatía de un cuerpo que desfallecía relegando el afán del hambriento a apenas diminutos pellizcos de atardeceres que roer con las mandíbulas doloridas. Retomar la fortaleza, abrazar cada fibra que responde a voluntad, si, con la piel un poco más envejecida, también, con las tripas prendidas y tenaces enredándose en los prodigios de cada día.
Salud...coraje.

Anotaciones de viaje

Pro


Es reconciliador descubrir lo que emerge entre los gestos, lo sencillo que resulta dejarse en la mano que se da sin mas afán que hacerse saber. 
Estar en pro de dulcificar el aire, quizá solo requiera la capacidad de distanciarse de la pataleta. Hay días que algo irrumpe tintando el marasmo de fluidos rosáceos, y entonces pareciera que el mismo hogar se edificara en algún espacio entre las costillas. 
Sonríe, me digo, la luna se siente tan serena.

Observador


Llueve, tras el estallido fosforescente que cubrió la ciudad, llueve, en medio de esta calima sensual que instiga a lo que brota a confabularse con la vida de mañana.Y ahí, en un reducto domesticado de la naturaleza, en un parque de las afueras de un lugar cualquiera, se entremezclan hechos quizá intrascendentes, de seres quizá minúsculos y que tejen en cada instante el lienzo de un momento que quedara en la retina del transeúnte que observa.

Tanto es dentro como fuera, las mismas fuerzas alcanzan a forjar los astros como ese polen que cerca los charcos, se dice, el que mira con afán de ver.

Y llueve, y se queda absorto en la gota que pende de las rama desnuda, en esa gota que pareciera atentar a las leyes de la gravedad con su persistirse, en las cientos de gotas, miles, millones de gotas que oscilan en sutil equilibrio antes de la caída entre lo enrevesado del ramaje.

Minúsculas esferas que parecieran atrapan el mundo en su interior para ponerlo panza arriba, estáticas pese al aguacero arreciando, sujetas a una extraña voluntad que las mantiene titilando como luceros en la madrugada.
El observador admira la idea y abraza la belleza cuando lo inasible lo alcanza.

Momento angular




Los semáforos obcecados en el orden continúan con su dinámica de colores. Petirrojos y gorriones no atienden a razones, y revolotean, y canturrean ajenos a la grandilocuencia de un decorado sin figurantes, al silencio impuesto de las aceras.

Soy una desertora, lo sé. Más ahora, cuando la ciudad dormita sacudida por el aguacero y todo lo inerte adquiere musicalidad, cuando se estampan las gotas y los pulmones henchidos de aroma de adormideras te empujan al espacio de reencuentro. 
Todos duermen, indiferentes a este momento, debidos, productivos mañana y esta bien, siento el privilegio de la desnudez que ofrece la madrugada, de esta belleza que no va de la mano de lo estructurado, también un dolor añejo en los pies, la impresión del tiempo del que camina entre guijarros.

Otra madrugada, otro amanecer y el trascurso agrietando la persistencia, la piel abrasada dulcemente por las manecillas hasta someterla en la caducidad. 
Y todo esta bien.

Soy una desertora, lo sé.

Que asustadiza andaba la luna... ¿La viste ayer?

Yo soy Charlie



Y de repente, el cáncer se hace visible cuando atenta contra la imagen y la palabra en Europa, ya no es la balanza de la sangre por la sangre, ese juego macabro de victimas, es el acto de la locura plena da verdad, es el lenguaje del absolutismo de aquellos que no respetan a los otros. Cuando amparados tras dioses los hombres toman el derecho sobre la vida del igual, sobre su cuerpo y pensamiento y conforman así el justificante que les abrirá las puertas de ese paraíso que previamente les negaron. Reprimidos y mutilados, aleccionados en una supuesta espiritualidad que reclama su rabia como arma.

¿Y como frenar este cáncer, en una sociedad descreída de ella misma, en un Occidente que infecta de desamparo a sus ciudadanos, que los miente, manipula, vigila.... y como evitar que entre unos y otros la humanidad pierda su alma (pensadores, creadores, artistas, filósofos, soñadores..?

Toda la historia de la humanidad es un cumulo de cadáveres abrazando ideas, no hay nada que teman más aquellos que pretenden someterla, que la expresión en libertad, que el verbo sin miedo.


La carne se pudre pero la idea prevalece.
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