Feux Follets


Murcof - Rostro


Hay algo terrible y siniestro en la belleza, en la propia vida cuando proyecta partículas de perfección, la sospecha y la irrevocable certeza de su extinción.

Cuando las noches alcanzarón esos momentos de brillo y vibra, cuando se dieron conversaciones con la piel puesta del revés y la risa emerge después como un reflejo compartido de los que se ven, y el absurdo es barro con el que liberar la carcajada del afín. Cuando se dan esas noches, lo difícil siempre resulta afrontar la resaca cuando vas camino a casa.

Comete las flores exultantes de vida, me digo... No hay otra forma ni salida.

2 comentarios:

  1. Las resacas, esas dosis de muerte en vida... Un abrazo.

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  2. Si, la comunicación realmente desinhibida se salta a la torera todas las barreras produciendo una simbiosis total entre organismos, mentes y almas. Y el regreso suele resultar traumático. Al caótico placer de la desinhibición suele sucederle el ordenado montón de ladrillos que componen el muro del día a día.
    Aunque… Si bien es cierto que esas flores pueden producir dolores de cabeza… A ver quién es capaz después de quitarte lo bailado.
    Un beso.

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