Brote de "a media mañana" en cuarto de baño...

Plaid - Eye Robot


Nos han educado para ocultar la tristeza, como si fuera una deformidad del alma, un algo ajeno a lo humano, ese algo epidémico que muchos callan o maquillan. Y como si de la muerte misma se tratara, provoca reacciones variadas en el entorno del que la verbaliza. Unos toman distancia del afectado, otros lapidan la tristeza ajena con frases que posiblemente enmudecen la suya, frases engalanadas de un supuesto brillo y auto-conocimiento que los hace verse lejos de tan temida circunstancia, los hay que cargan con cierta crueldad sobre el individuo apesadumbrado, como sí les resultara insoportable esa muestra de debilidad, también los hay que besan la tristeza de otros, que la alientan y nutren, incluso idolatran, ya crearán así la forma de su propio pesar y realizaran el viaje que no se permiten. 
Quien acepto su dolor, su penar, sus incertidumbres, quizás solo aquel sea capaz de permanecer, de no tratar de extirparla como si de un bubón de peste en la edad media fuera. Quizás quien bien te ama, te vele y arrope con su calor, y rompa el silencio una vez tras otra para que percibas que no estas tan solo, y que como apunta todo este magma de tránsitos, pasará.

2 comentarios:

  1. A día de hoy, en Occidente está muy mal visto todavía eso de exteriorizar lo que uno siente. Un abrazo. Me gusta cómo escribes.

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...