Parábola de lo escaldado


Bonobo - Silver



Al verse en sus ojos, percibió la luz, esa que como un coro de girasoles saludando con infantil entusiasmo el día que los terminaría por arrasar se daba en los locos. Y como un gato que descubre repentinamente en un espejo su propia retina, se alzo soberbia, y corrió hacia la penumbra de cualquier habitación dándose tiempo al zurcir de heridas. 

Agazapada y curiosa, respiro el aire de todas las madrugadas hasta que llego el día, pero ya, no había nadie más que su alargada sombra retándola en la habitación.


2 comentarios:

  1. las sombras , nuestras propias sombras, lo saben todo de uno

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  2. a arremolinarse en ese espacio discreto que perturba corazones cuando presientes que es un vórtice entre mundos.
    Un saludo.

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