Parábola de lo escaldado


Bonobo - Silver



Al verse en sus ojos, percibió la luz, esa que como un coro de girasoles saludando con infantil entusiasmo el día que los terminaría por arrasar se daba en los locos. Y como un gato que descubre repentinamente en un espejo su propia retina, se alzo soberbia, y corrió hacia la penumbra de cualquier habitación dándose tiempo al zurcir de heridas. 

Agazapada y curiosa, respiro el aire de todas las madrugadas hasta que llego el día, pero ya, no había nadie más que su alargada sombra retándola en la habitación.


Donde sacudir el légamo



En la demora del cuerpo moribundo aquejado de margaritas que, como un rumor de pájaros erráticos conforman los caminos del aire sobre los fértiles pastizales de lo onírico, se erigió la voz del suicida.


Algo donde sacudir el légamo de estos ojos, clamó.. 

Escupe, salpica con tu rabia lunar paisajes nuevos u olvidados, sin mesura, hasta que se disipe el peso de la intemperie. Orina sobre la indiferencia que emanan los caminos, remueve y tamiza las partículas de lo aséptico con tu olor celado, abraza el lodo entre los dedos serviles a la idea, oprime el lenguaje hasta deformar su inmovilismo y ábrete el vientre, contempla tu hogar... los gusanos es que no entienden de arte ni pediatría, hazte el favor.



De cauces...





Dejemos que corran los flujos soberbios del hambre o desviemos rabiosos  y encolerizados el posible renacer del rió, que engulla toda esperanza que como un tumor galopante esculpieron tus dedos.

Las cortesías, entiéndeme, para los que no se olisquearon los sexos.

Cuentito para arañas




Y de repente las piedras ya no fueron memoria, y los anillos de los arboles se divorciaron del tiempo y de la tierra. 
Y al mundo, se le enredo un compás de pulsaciones que decían ser su historia, pero poco más que la sombra de un mono que se soñó era aquella cosa intangible y que todos alimentaban.
Y sucedió, (aunque nadie sabe como ni donde ocurrió...) que aquella cosa enorme tomo forma, y arácnida ella, los engulló. 

Lo más desconcertante fue que ni tan siquiera emitiera un leve pestañeo cuando al desvanecerse un mal día, los vomitó.

Ctrl z...


Margaret.M. de Lange


Me quedo absorta mientras a ventoleras desabrochas tus melodías, como visados escupidos al aire, como proclamas en callejones intransitables aún reconocibles donde los desconocidos se patean el pecho y se cruzan las caras.

Me puede el palpitar de larvas enloquecidas en las tripas, esas que emergen de la amalgama cobriza que dice, que mana silencios, que cita noseque memoria del hambriento frente a las puertas de los extraños.

Y no sé, pero me quedo ahí, en ese extraño compás, porque sí, absorta, en esa quietud de los gatos petrificados maullando sobre los charcos donde vieron la luna.

Tengo la carne apestada de rosas como heridas recién abiertas...y un suspiro involuntario de amortajado como ultima declaración de intención.

Es posible que la joda... 
¿Ctrl Z?

Se me da tan bien.



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