Y los días trascurren...



El minutero es ínfimo en su discurso, y los días trascurren entre paradas de autobús olvidadas y un aglomerado de retinas correteando frenéticas a golpe de tarjeta de crédito. La ciudad se trasluce vestida de cansancio pese a su mascara centelleante, tras el rítmico y amenazante bamboleo de miles de millones de bolsas sobre las aceras rellenitas de prótesis momentáneas para vidas que se interpretan tullidas. Un desfile de pulsos enmohecidos bajo los abrigos corriendo de aquí para allá, presurosos en sus rutinarios presidios de afectos discontinuos y obliga estética en la moral.

Que complicado es detener la noche en una imagen, como una efigie mortecina de pura serenidad que nos salvaguarde de la mecánica cruel y ficticia que azota la vida mas allá de nuestros limites.

A esta niebla le faltan condimentos para ser asible, para adquirir la consistencia de un muro franqueable desde donde ya, en su cima, alzar el vuelo lejos del asfixiante ruido de las autovías y entregarse, posibilidad del mundo, vomitando arco iris sobre sus escombros.

Besos con fecha de caducidad humedecen mejillas bajo la marquesina, juguetean dilatando los labios que se necesitan purpuras sin tildes, exclamaciones o acentos... pero que probablemente serán enterrados en algún diario rosa o numerados sobre copas que sean inevitables de apurar. Se anudan brazos en una coreográfica inercia dos metros mas allá de mi, es Navidad, y los buenos propósitos son como el vaporoso encaje de una puta, un obligatorio complemento.

No se, esto me parece un discurso manido, volver a escribir es el retornar a mostrar un catalogo de la carcoma del alma frente a notario, un tramite, que cada día me parece mas sinsentido.
Bueno, al menos, hemos sobrevivido a otra estúpida Navidad.

La Susodicha.

7 comentarios:

  1. por lo menos este trance inevitable nos sirve de inspiración... algún sentido tiene...

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  2. Eso mismo dice la Navidad de nosotros: otro año más que he sobrevivido... ¿quién es reflejo de quién?

    sobrevivamos, que no es poco :)

    un abrazo

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  3. "Detener la noche en una imagen", es fascinante y estremecedor a la vez,como el parpadeo de las luces artificiales en los ojos de los corderos muertos a la sombra del árbol de plástico en navidad.

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  4. si le preguntas a cualquier aborigen, de esos que andan despistados por el África profunda en busca de su realidad cotidiana, por qué no le han comprado ningún regalo de Navidad a la parienta, lo normal es que te mire estrañado y te mande a freír panteras, a comer termitas o a recolectar moñigas de ÑU, depende de como le apriete el taparrabos, por eso debemos aplicarnos lo de "la vida es sueño y los sueños, sueños son" como dijo el poeta, aunque a mi me gusta más lo que en su dia imaginó el científico: la relatividad de la realidad que creemos vivir, y la existencia virtual que nos imaginamos obligados a llevar.

    Abrazos, otro año más.

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  5. Quizás porque leído pasadas tan "horripilantes" fiestas hagan que se me quite ese sabor con el que termines y que en algunas bocas de abuelos he oído y he sentido, más que los besos con fecha de caducidad son nuestros cuerpos los caducos -y eso del Alma, para el que se lo crea- y lo peor es que todavía no somos reciclables.
    Un enorme beso y un más fuerte abrazo.

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  6. fuera de las letras , de situaciones , de denuncias hay una persona seguramente bastante diferente a lo que escribe. Ni Cervantes es Quijote ni Sahkespeare es Hamlet. pero sin duda con sensibilidad e inquietudes.
    Hoy no estoy fino, deben ser los antibióticos ( no, no trabajo en una farmacia). Feliz año

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  7. volver a escribir es estar vivo.

    un abrazo

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