In the Box...

 Margaret M. de Lange


La adolorida, la que me observa desde el espejo y pretenciosa dice "Yo", alzando así el endeble púlpito desde donde las palabras son suspiros agostando el porvenir, me desprecia, como el amanecer toxico de un vertedero la persistencia de los pájaros.

Clava sus retinas atestadas de paisajes lunares sobre mis desordenadas tripas que rugen de dolor para, con la sutilidad de una soga de seda abrazando la garganta del galgo, susurrar...

"Vamos amor, ven, dejate de una vez"

 "Disculpa, joder, alza tus pies... ¿Acaso no entiendes que pretendo fregar el suelo?"

5 comentarios:

  1. Que bueno, me encanta, yo no soy tan sutil con la fregona, jaja, directamente paso el mocho sobre sus pies -dicen que con la escoba no te casas pues con la fregona debe ser algo mucho peor, ¿no crees?-
    Un besote.

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