Cacatúas aspirando a ser cuervos (que idiotez)



No es complicado ser jehadista en el poema. Cierto orden, apropiada pirueta, palabra sangrante, un sutil matiz de evocación sexual, dos capas de mugre al punto de miel , tres o cuatro puñetazos sobre los muros comunes y sera factible el ardor en las tripas. Obtendrás la verosimilitud del cadáver, univoco él en la "putefacción" magistralmente definida...

Aunque en tu vida, el dolor, solo sea algo que adquiere relevancia y magnitud cuando te aprendiste  partituras, leyendo a esos personajes que convivieron y enfrentaron lo más obscuro de la condición humana. Hay mucha cacatúa que se vende como cuervo superviviente del más terrible infierno.

En fin, apenas llueve y mis demonios se aburren jugando al poker.

ΔE Δt... (me)


Siempre atenta a los chasquidos internos, como un reloj obsesionado con la hora de su muerte, respirando bajito mientras capturΔ estúpidamente coordenadas sobre el flujo del tiEmpo, y las nombrΔ en pleno vuelo, y las aprehende entre palabras para depositarlas en las paredes como garabatos aspirando a salmos sin ningún destino al que acudir, a medio punto, en suspenso, todos las cosas secretas que aletean en el borde de la copΔ que no se termina de derramar. Inmersa en la pataleta perpetua, en ese nadar contra corriente, con la fea costumbre de sobrevivirsE, de arrastrar  los espantos en la piel de verso desfigurado por las excreciones tragadas a borbotones, tan al fondo, tan en las raíces que, comprimidas como plomo en el pecho, es metralla dispuesta a cobrarse cuentas más allá de los fondos temporales, algo así como la superposición armónica de desechos nutriendo la precaria utopía. Queda, ausente... inabarcable. Un poco viva, un tanto muerta.

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