El aquejado...


 Parece mantener el mismo peso, especificó, el doctor, ante su gesto aquejado por alguna mortal perdida que tras bajarse de la bascula él no lograba dilucidar.

 -Veintiún gramos señor mio, no debería resultar alarmante, aunque quizás si su localización. Es el primer pene ectoplásmico del que tengo referencia.¿Es usted poeta?

-Bueno, eso al menos pretendo. Mas bien me tacharía de escribidor.

-Pues entonces deberé felicitarle, treinta y tres gramos es el peso medio de este órgano. Le deseo suerte con los doce restantes, no considero que este en riesgo su salud física.

 Y el pálido tipo emulo una sonrisa  al cubrir su singular padecimiento. Acto seguido le sacudió la tos, una tos áspera e imperante con la que comenzó, entre preciosas  flemas multicolores a escupir mariposas e insectos luminosos varios.

-¡Madre mía del amor hermoso! Que despliegue caballero. Es usted sin duda de los especímenes mas curiosos que pisan esta consulta.

-Doctor... ¿cree usted que pudiera tratarse esto de un síntoma de enamoramiento?

-Permitame recordarle, de nuevo, que es aconsejable ponerse el casco de la moto cuando se lance a toda hostia  por las carreteras anochecidas en verano. 
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