Las putas tristes..



.La tarde es lenta, con esa lentitud de tenían los Viernes tras la semana en el internado, el rumor del trafico suavizándose progresivamente hasta que las farolas de la calle impregnan todo con esa luz anaranjada que lo torna todo mas acogedor, mas silencioso y masticable. Llueve, y el agua corretea por los recuerdos que ya no están,  que se difuminan logrando que el plomo que pendía del pecho aminore hasta tener una especie de agujero, hambriento, ávido de la sangre que ya no corría por mis días  Me trago todo, las tragedias por comparativa, la carne herida, el dolor hasta el hueso y el ruido soez del mundo. Todo. La poesía, las facturas apiladas sobre el mueble del salón, las bromas de mal gusto de este país usurero, el frigorífico a medido camino de la mas absoluta desolación, las colillas apuradas, los charcos de nausea, flujos y tinta.
T o d o. Porque es mio.

Cupo cubierto.

Las horas se desenvuelven en una quietud perdida el último año, como si de repente algo habría recompuesto la maraña de sensaciones que se esparramaban por el suelo, mucha luna, muchas ganas de desintegrarme, muchas cosas llenas de recuerdos sitiando los horas. Demasiado tiempo atada al vértigo tras aquella relación de mierda, desfigurandome en intentar alcanzar donde estaba el error, intentando entender porque no era yo capaz de morirme de desamor sino de esa sensación de fraude, jugando con las palabras hasta doblegarlas al capricho del día, mis putas, si, eran mis putas tristes. También yo tenia mi pequeño harén de insensatas en mis manos, tal vez por esto mi lenguaje se volvía cada vez mas desenvuelto, ácido, corrosivo, más masculino, más... Oh, Man.

Demasiado tiempo en la terquedad, enfangandome los pies, royendo fotos que amarilleadas se desplegaban sobre mi cabeza,  llenas de la patina de la derrota, antes que hacer frente al olvido, a la soledad que retornaba ya no como aquella compañera antes de su llegada, sino como ese ente que jaleaba al otro lado de mis dedos, la puta sensación de abandono de los que fuimos sacrificados en los patios del colegio, en la dejadez de manos ausentes y frías.

Recibo un mail, dos en realidad,  personales, me sorprende que alguien haya cruzado la frontera de la retorica estética del blog hacia mis lineas mas intimas. Es alguien reconocible, previsible... Dice que ha percibido más verdad de mi en mi ultimo post que nunca, que a ratos a podido reconocerme como esa tía con la que comulga, con la que se sabe, no esa coraza anquilosada, fría e irritante que intento parecer ser, que lleva años queriendo compartir cualquier cosa, un café, una tarde junto al mar. Luego habla de mi hermetismo, de mi riqueza cromática y de lo jodidamente preciosa que soy, en ese punto, estoy completamente de acuerdo aunque me abruman esas cosas, en los anteriores tambien, pero siempre fue cuestion de llaves... Me conoce bien, saben cual son las golosinas que endulzan mi boca, en cierta forma parte del objetivo de todo esto seria eso, conocer a gente con una vibra similar que restar tanta tontería y conversación vacía, y bueno placer, si, pura necesidad de placer, digamos vicio.

Obtenido tras encapsular momentos, emociones, fraguar historias, abrir ese cocedero de imagenes y plasmarlas, compartirse y deleitarse en la lectura de todas esas  manos anónimas, desenvolviendose, mostrandose en una obscena y sutil desnudez  empujadas a conquistar espacios mas allá del silencio de las aceras, de ese runrún automático que provoca que todo resulte tan previsible, aburrido... Y jugar, con las puertas torneadas, los filtros gruesos y observar, mucho observar.

 Vete tú a saber porque...


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