Fragua tus palabras, amalas y dalas a valer






Era tu gran encanto, esa abrumadora y caótica sinceridad que olía a perdida y alcohol, a grito contenido. Y aquella imagen siniestra, de aquel personaje consumido buscando abrigo en un libro omnipresente sobre la pared central del salón. Recuerdo tu desván, lo recuerdo como aquel lugar donde se te hizo la noche pesada, donde el aire era demasiado para tu intención de respirar y sacudías hostias al aire, y descerrajabas palabras, muchas palabras, demasiado mansas para tanta rabia.

Eran tiempos confusos, tu habías vuelto al nido, cabizbajo, arrastrando con cierta autosuficiencia la sensación de derrota, y ese jalear de la tristeza, que acallabas botella tras botella como un murciélago besando un cigarro. Y yo queriendo ser el perfecto complemento de tu noche, que estupidez por mi parte, demasiada soledad inundandolo todo, demasiado cortejo a la luna y altares al dolor en cada espacio que lograba robarte. Allí, en la penumbra, eras apenas un sombrajo con las gafas inyectadas por la pantalla del ordenador. Y como solía suceder, romperme, sobre esas ganas de querer alcanzarte y no poder, ya demasiado ajeno a todo, con toda la mierda del mundo que decidiste que debíamos cargar a cuestas y hacerla nuestra.

Yo, ese zigoto dimensional mas echo de aire y fuego que de tierra, que planeaba libre y viva sobre tus parpados cuando me mirabas, para al final, desfragmentarme, a momentos, por si recomponerme te podría retrotraer hacia aquí, a mi.
Mas tarde, los años... los que pasaron hasta nuestro próximo y casual encuentro.

Ambiente denso de noche de primavera y fútbol en el Bar de los suburbios  Un ejercito de ojos zombificados,  entregados al movimiento de esa pelotita  irradiando esa luz de lo irreal manteniendolos acomodados, en sus sillas, en sus vidas,  y allí aparezco, mas chula que un dieciocho, exultante de abandono de mi misma, sin peso. A por mi paquetito de tabaco como quien irrumpe en bragas en medio de algún ritual religioso, y los feligreses prietos de tanta contención  se la sacuden frente al altar de las miradas inquietantes, tanteandome.. Y tú al fondo, en lo repentino de una casual mirada, de nuevo, apostando al dolor en cada trago, en esa derrota por fasciculos a la que habías cedido tu vida.

Había algo de sorpresivo en los reencuentros, quizás todo ese tiempo dejando restos que compartir, la vida maleandonos desde que todo se fue a la mierda, y de nuevo nos miramos como dos crédulos irreconocidos y rompimos la distancia de lo comprometido de la situación, así, con lo de siempre, con lo efectivo de un hola para dar paso a lo contenido.

-He pensado mucho en ti, en lo nuestro, en lo que teníamos y desfiguramos como si de esa forma tomáramos revancha del mundo.

-Ya imagino... ¿Mucha sangre en tu cerebro?

- No eres la misma, ahora mismo apenas logro reconocerte. Y si, tu nombre a salpicado mas de una noche las paredes de mi abandono.

-Joder, que bonito, mas,  con ese miedo contenido en los ojos, a la deriva, el que me hacia justificar todas tus mentiras.

-Bueno, perdona, no quiero hacerte perder tu tiempo conmigo. Ya he visto con que gente te tratas en Facebook, y yo no estoy a la altura, claro.

- Son escénicos, realmente no soporto a esos intelectualoides cargados de datos. A otro perro con ese hueso. Aunque no me reconozcas, queda mucho de lo que fui.

- Entonces tomémonos una copa juntos, y nos pasamos los apuntes de estos años. ¿Te parece?

Observo como te dejas en el culo de la camarera de sonrisa fácil que nos saca la consumición a la terraza, como en tu mente se doblega ofertándose sin mediar palabra, carne explicita, sin ambajes.

-No sabes lo que he llegado a echarte de menos, volvernos a mirar, a poder vernos y enfrentarnos hasta ensuciar las horas y las sabanas.

- Es precioso lo que dices, como casi siempre..¿ Sabes... ese taburete de heladería italiana de los cincuenta de sky,  ese de rojo intenso y sediento que teníamos en el salón  donde alguna vez follamos... ? Pues en ese, con mis bragas de perle de cuando ñaja.. Me he masturbado durante meses viendo vídeos de porno duro alemán y recitando versos de Bendetti frente a una webcam.

-Tu no eres así

-Bueno, no sabes las cosas que se pueden llegar hacer para subsistir, no ha sido por dinero, ojala podría justificarme así. Fue la necesidad de ir destruyendo lo que despreciaste. Lo de mi vibrador con forma de muñeca hawaiana, ni te hablo lo que hago con el, no quisiera provocarte una erección o algún malestar estomacal.

-Podría convertirme en el depredador de tus coladas.

Y luego sonreíste, malicioso, como si las tuvieras todas contigo, como si las cartas las hubieras marcado tu.

- Pobre. Otro mutilado mas

Y puse aquella sonrisa de niña cruel que no sabe del respeto por las heridas mientras te acaricie con la calidez de mi mano la barbilla.
.
 -Aún recuerdo cuando me escondía en la terraza para oír tu dulce y sensual voz, muerto de frió. O cuando te observaba,  dándote a aquel salido tiparraco del otro lado de tu mundo, sacudiendosela a escondidas de su madre, pensando en ti.  Y yo, en silencio, meses.

- Si, somos dos tiernos crédulos a cobijo de la sombra de un árbol. Es increíble el descaro con que justificas lo que paso. Pues seria de las pocas veces que ya me miraras... En fin, llegados a este punto, si la retribución no es próxima me apuro la copa y me voy. Mañana debo aguantar a los gilipollas habituales, pero borrachos, comprenderás que tenga que ir descansada.

-Vamos tarde para este brote de extraña dignidad ¿No te parece?

- Uy, las diez y media, tengo que darle la medicación a la que fue nuestra perra, ahora es epiléptica  Y darle el desparasitador. No me gustaría que se le pegara alguna garrapata hasta enfermarla y dejarla seca. 
-Mujer de poca fe... ¿Ya no hay un ápice de credibilidad en mis palabras? No te puedes hacer una idea que vida de mierda llevo.

-  Fragua tus palabras, amalas y dalas a valer, sí, a ellas sí... siempre las podrás tener. En cuanto a mi, cuando hablen los hechos, te podría llegar a creer.. Soy yo. La misma,  pero reforzada.

Y luego la distancia, de nuevo, el silencio esquizoide en que eras lo mas próximo a la esperanza y esos azules en los cielos, la vuelta a las horas absorta en reencontrarme arañándome una y otra vez, despiojando tú olor de mis uñas, mascando las paredes hasta quedarme sin dientes, a solas, para que nadie supiera como duele ser de fuego y aire hasta, matarte una y otra vez de mi memoria y matarme. Hasta ser una nadie que, en los días de mala lluvia, vuela y arde pese a nuestra historia, pese a tú cuchillada en las tripas hiriéndome de gravedad para ser el ajeno personaje a toda aquella sangre. Pero sale, siempre hay más, y vuelvo de nuevo a la crueldad de las calles anónimas echa una piedra licuada sin que la paren deseando compartir mis manos con el mismo hambre.




Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...