Anhelo aquello de la desertización ante esta primavera con trastorno estacional invitando a la branquiatitis


La soledad no deja de ser un enfoque supeditado a nuestra experiencia previa a la hora de ver colmadas nuestras expectativas para con otros, escribió esto y se rasco sin miramientos bajo la gomilla de la braga, quizás no con la propicia pose de quien meditabundo se estudia los poros de la barbilla como si fuera el código de la vida escrito en braille sobre la  luna, falta de flema, pertenencia o clase.

El deseo es el apremio de una necesidad tallada a fuego en nuestra esencia, un guion preso de la genética que dicta los pulsos que atentan la razón , tecleó y observo con una mirada insuficientemente vaporosa y azul la bandada de gaviotas que, a lomos de esa tarde fría, petaban el cielo sobre la antena telefónica del edificio amenazando los cientos de tendales y sus coladas.

Llovía tanto tiempo, que las nubes sufrían de estrés.

2 comentarios:

  1. Me gustó mucho. Reflexiones con un punto lírico.
    Un abrazo.

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  2. Soledad, deseo y lluvia...gratos ingredientes para una creación de camino.
    Todo un mundo por descubrir...Nuevos besos, amiga.

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