Blanco perfecto...



En el verso que no escribiré, en los cuentos merecidos que no te contaron, las perfectas balas que hicieron de  miserias, poesía...  se propagan. En la recamara, ajenas a las lenguas livianas, sin filo, incapaces de formar zanjas en la piel, esta toda la luz que me hace blanco perfecto de cafés fríos, de cazadores apostados en las cunetas del quizás  buscando redención en la lucha, amilanados, parapetados en la desigualdad, insuficientes para el cara a cara, quizá inteligentes, posiblemente vencidos por el sonido estrepitoso del hastió, vacíos sin inspiración en resumen.

 No podrás alcanzarme, roto a velocidades impalpables para quien  no duda de su experiencia y dilatándola mas allá del ahora que fue, la nombra certeza o clarividencia. Que estupidez... ¿No te parece?
 Suponer que conoces todos los pasos cuando nunca te dejaste ir sobre el rumor de la hierba, sin dirección.

Ay, petulante animal domesticado no intuiste ni por asomo lo que supone ser de permanente arcilla.

6 comentarios:

  1. Ese animal que a veces desborda displicencia...

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    1. ...a veves todo pasa en algún momento.

      Un bestote.

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  2. Contundente frase final que justifica, de por sí, haber aceptado ser parte de tus lectores.
    Gracias por invitarme.
    Un abrazo.
    =)

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    1. Por aquí siempre fueron bien recibidos tus comentarios y su intención, así que, era un gesto necesario.

      Un abrazo Neogéminis.

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  3. El animal "domesticado" pierde el sabor de la libertad y no sólo de la suya.
    Es esa libertad la que te hace no tener que escribir versos si no quieres, no besar si no deseas, puede parecer una condena pero no lo creo.
    Un besote enorme.

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    1. Así es, hacer lo que te nazca aunque escape a la lógica de los demás.

      Otra enormidad de beso.

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