Lineas difusas...




Esta noche abarrotada de luna, el sonido de un cigarro al prender es sometido por la efervescente primavera seduciendo las cortinas de mi habitación. Hay una neblina de posibilidades flotando en el aire que te busca, aire que invade y corroe lentamente mi carcasa, esta que te sueña como anestesia, esta carne desocupada e inconclusa. 

Hay amaneceres entre demoras y jadeos surcando océanos de tiempo y equivocaciones, unos dedos que se observan húmedos sobre el teclado y se imaginan amasando, masticando, las lineas de tu carne. Están las yemas de estos dedos criminales desasiendome el alma, licuando parte de los tejidos que acapare en mi memoria, para así, lentamente poder succionarte.

Maldita sed de ti enferma, que se acrecienta al compás de unas notas variables, que entre calada y calada bebe de los rayos de luna derramándose sobre los charcos que el vaso vació formo. Sed epidémica que brota de los rincones traslucidos de mi voz, que rasga mi garganta, que fecunda de esperma el techo de este reducto de rebeldía, en el que sobre las estanterías se amontona polvo y vida.


Siempre ahí, ingrávido e intangible, humo inestable de este cigarro que me acompañara al amanecer rompiendo de dentro hacia fuera la carne de mis labios, y jaleo a la luna llena, que me de tregua, pero es una fulana consentida, la incertidumbre que moldea a capricho mis arterias, la partera de esta tragicomedia que siempre me avoca a la perpetua interrogación.


Me agota la sucia voz del delirio, la ebria ternura invocando borrascas que desgasten el ardor de las entrañas, estas obscenas vísceras que me enredan a la madrugada, estas que juguetean entre lineas con un arma imprecisa llamada "Palabra".


Te nombro, bajo mi edredón de pájaros muertos, te busco en el impersonal discurso del amanecer sobre las aceras, en la inmensidad del universo que el silencio de la ciudad autómata me susurra al oído. Te ideo, con el sudor derramado sobre este colchón anorexico de besos que te aloja en su ahora, que quiere ver morir la luz del atardecer en tus retinas. Contemplar entre los pliegues de nuestras ausencias y temores, el transcurrir de un tiempo que no daña, que se perpetua abrazando la mecánica de las lubricas estrellas invadiendo la totalidad de la noche con su oda seminal, y ser, solo presa de la sensible presión de un deseo, que cómplice, reniega de la contención, y volver a sentir el germinar la frágil hierba en este desierto lleno de avenidas.


Me encaramo al mundo esta noche sobre la mugre de una realidad con la que no comulgo, siendo la torpe pasajera de un átomo convulso a punto de detonar, extiendo mis manos hacia el horizonte, y pretendiéndolo masturbar, le pido que declarare...
cual es la difusa linea que separa lo intangible de lo real.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...