Epidemia tribular...


Version de Enigma - Push the limits


Todo lo que antaño, fue un armónico laberinto de estructuras altisonantes, yacían esparcidas entre un amasijo deforme de hierros y cemento. La grandilocuencia de lo fuimos, termino por avocar a los frágiles eslabones que mantenían en pie el armazón del sistema, a su progresiva autodestrucción. Quizás fuera un tema de selección natural, pero la década que sucedió a la gran crisis económica elevo el numero de suicidios generando la epidemia tribular.

Los noticieros hambrientos de sucesos, hicieron eco en un principio de los episodios trágicos en que cientos de personas, de forma intima o estrepitosa, firmaban la aceptación de sus incapacidades para con la confusa, y convulsa realidad, y aquello se extendió como rumor en una aldea manchega. Aquella fuga trágica de millones de seres condenados a la subsistencia narcotizada, al silencio asumido de sus taras propias o donadas por otros, y esa espiral de inestabilidad económica enjaretandoles un yugo demasiado pesado...fue el detonante de, quizás los últimos reductos de rebeldía.

A posteriori de los tradicionalistas tribulares, engullidores de frascos, corta conductos, planeadores de azoteas, quiebra cristaleras o amantes de las bolsas de plástico, una horda de nuevos creadores rizaron el rizo elaborando formas mas lesivas con las que denotar su disconformidad.

La muerte auto inducida ya no era ese dato que ocultaban las estadísticas, ya ni tan siquiera generaba esa inquietud corrosiva del que besa aquello tabú, era en si un compendio de cientos de actos diarios que derruían las bases físicas, y morales de lo que denominamos como civilización.
Quedadas vecinales para acordar una vistosa deflagración de varias viviendas en una avenida, domingueros suicidas impactando indiscriminadamente contra camiones cisterna llenitos de gasolina... la variedad era tan ilimitada como la rabia e insatisfacción a la que dar salida.

Los medios viraron en seco, ya no se informaba con la supuesta asepsia y distancia que se les supondría, se tornaron moralistas que ante esta horda de dolor sin credos, ni principios... que atentaban contra la maquinaria, lanzaban proclamas y espoleaban a los mas resistentes con un renacer hacia la religiosidad, pan ácimo de esperanzas para mañana... quizas, el peso de los mulos de empuje disminuyera en otra nueva época de bonanza. Monedas sudadas, donde fermentar la burla de que eramos seres en libertad. Esos seres “inhumanos” abrazaban el retorno cobarde a la calidez de la tierra con decisiones individualistas.. realmente resultaba demasiado incendiario, para asumir que algo estaba fallando...

Los mas funcionales, los que engullían y digerían la realidad impuesta sin ápice de dudas, ni sufrimiento, mantenían fervorosamente los endebles fundamentos en los que sostenían una cierta cotidianidad para los indefinidos. No soy un ser funcional, considerando la fractura de mi raciocinio por la que sangra extremadamente la sensibilidad que tiñe de rojo esta bañera, y la estúpida circunstancia de la duda como único dogma, que me hace cuestionar hasta la utilidad y finalidad de este momento en el que mis arterias regurgitan lo que me liga con la vida. 

RENIEGO DEL ORDEN QUE ME OFERTAN.

El atardecer invade los azulejos, y como sombras chinescas las grúas que se empecinan en cortar la hemorragia de destrucción que demolió parte del edificio de enfrente y una cantidad aun indeterminada de vidas, juegan en una extraña mecánica oscilante entre las cortinas del baño.

Hay cierta ironía en imaginar que dentro de unas horas, cuando mi cuerpo forme parte de un cumulo de bolsas de plástico negras, a la espera con otros tantos seres disfuncionales sean diseccionados y estudiados minuciosamente, como claves en las que descifrar los motivos de este mal masivo, realmente mi valor como individuo alcance su punto máximo de cara al entramado social.
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